If he stayed a few more months it would have been 10. Fidel Castro had already seen 9 US presidents and if he waited a little more, Bush would have joined the list.

Finally, the famous dictator released his much anticipated get away from power, with another of his speechs:

“Dear compatriots, […]
I held the honorable position of President for many years…I always exercised the necessary prerrogatives to carry our revolutionary work with the support of the vast majority of the people. Knowing about my critical state of health, many people overseas though that my provisional resignation from the post of President of the council of state on 31 July 2006, leaving it in the hands of Vice-Presiden, Raul Castro, was definitive. […]
‘Be as prudent in success as you stand firm in adversity’ is a principle that must be not be forgotten. The adversary we must defeat is strong, but we have kept him at bay for half a century.”

Some random news:

US blocking spanish operator ‘cuban’ domains

Scientist finally find the G spot!

I know some friends will be happy with this. Italian researchers, who used ultrasound scans to explore inside the vaginas of 20 women, say they have found a thickened area of tissue in those who said they had experienced vaginal orgasms – but not in those who had not. “For the first time it is possible to determine by a simple, rapid and inexpensive method if a woman has a G spot or not

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Julio on 2008-03-06 at 9.31 am #

Fidel Castro Ruz ha sostenido, por casi 5 décadas, el estandarte de la resistencia a los intereses estadounidenses, y la pureza ideológica marxista. Ha mantenido a su país - en condiciones extraordinariamente difíciles - libre de intervención extranjera, desarrollando lentamente una sociedad pobre, pero con premisas justas. Ha sobrevivido todos los intentos de subversión y ha llevado al país con mano firme a una existencia precaria pero que se esfuerza por ser digna. Ha extendido la educación y la salud pública a las masas. Ha colocado al país en el mapa político mundial.

Fidel Castro Ruz ha sido un dictador, que ha enviado a la muerte a cientos de miles de sus ex-colaboradores y sus compatriotas, y encarcelado a casi el 10% de los ciudadanos. Ha creado una capa de oportunistas y burócratas que explotan su posición para vivir con un poco menos de miseria que los demás, ha destruído la economía del país y dilapidado las esperanzas y la energía de tres generaciones de jóvenes. Ha mentido sobre sus motivos y acciones, ha prohibido la libre expresión de ideas, disuelto familias, y dividido a la población. Se ha afferrado al poder, obstruyendo la evolución de su país.

Ambos párrafos son ciertos. Celebro que el gobierno de Cuba esté tratando de hacer una transición no violenta, pero me cuesta olvidar el dolor que me han causado. Voy a tratar de hablarte de modo que sea útil más allá de la anécdota personal.

Terciar en un debate en que dos están dispuestos a todo por tal de ganar es perder: o tomas partido (y te creas un enemigo), o te enemistas con ambos. Aunque a veces este enconamiento puede ocurrir de modo espontáneo, más y más me encuentro el caso en que uno de los oponentes, o ambos, deciden que les conviene polarizar a los espectadores: de este modo se enardece a los partidarios, se aleja a quienes no estén dispuestos a perder su tiempo en la refriega, y se excluye las opiniones de terceros.

La técnica más común de polarización pasa por usar una “ideología”. Una ideología se sustenta sobre la base de afirmaciones aparentemente inocuas, con las que es casi imposible disentir, y esta base se convierte a través de manipulación de argumentos y estados anímicos colectivos en la justificación para que los oponentes sean deshumanizados, presentados como enemigos del bién común, y con quienes todo todo vale: si hablan no les oímos, si opinan no les creemos, si hacen algo desconfiamos.

Las posiciones de “pureza ideológica” se adoptan simplemente porque convienen. La mayor parte de las batallas políticas se centran en llevar las mentes y corazones de la mayoría de los ciudadanos a donde uno quiere, no en llevar al país a la prosperidad y a los ciudadanos a la realización de sus sueños individuales.

Cuando veo un debate en que se blanden las ideologías para decidir asuntos de gobierno se me antoja que hay dos carpinteros: uno que dice “por principios no uso martillo”, y el otro “por principios no uso sierra”. Puede alguien explicarme cómo vá uno a meter un clavo, y el otro a cortar un madero?

Los ideólogos utilizan varios mitos:

* la ideología tiene respuestas para todos los problemas
* la ideología es obvia, quien no la comparta es tonto, o malvado
* si alguna solución dictada por la ideología no ha funcionado, la culpa es de otro

Cualquera que tenga una educación básica en la resolución de problemas, sabe que todo lo anterior es falso:

* una ideología - como cualquier idea - tiene un contexto de validez, y fuera del mismo es perfectamente inútil
* la conexión de una ideología con una solución a un problema específico está llena de simplificaciones, suposiciones adicionales, preferencias personales, decisiones arbitrarias, y dudas terribles
* frecuentemente se culpa a otros porque de lo contrario habría que explicar que la ideología no funcionó, o que se simplificó exageradamente el problema, se hicieron suposiciones incorrectas, decisiones injustificadas, que se antepuso el bien personal al colectivo, o que se presentó como indudable aquello que era simplemente improbable.

Pero la polarización no se consigue de la noche a la mañana. Es un proceso, y desdichadamente me ha tocado vivirlo 3 veces:

* La primera vez en Cuba, donde el Sr. Castro logró montarse completamente una dictadura
* La segunda vez en Estados Unidos, donde George Bush y Dick Cheney pensaron seriamente hacerlo
* La tercera en España, donde la derecha por el PP lo ha estado intentando por 4 años desde la oposición

Más allá de las circunstancias de mi propia experiencia, veo la polarización en muchos episodios de la Historia. La ha explotado casi cada religión, y casi todos los líderes militares, caudillos, y tiranos.

Por qué se hace?

Las ideologías son útiles porque ayudan a convencer a los simples, mantener a los partidarios, y justifican negarnos a hablar con quienes no acepten de antemano nuestras premisas. Sirven para encender y avivar revoluciones y contrarrevoluciones, derrocar gobiernos, y ganar elecciones. No sirven para gobernar porque las sociedades necesitan la capacidad de reacción a imprevistos (economía, fenómenos naturales, agresiones externas, situaciones coyunturales) , y esta capacidad depende fundamentalmente de la flexibilidad con la que escoger soluciones a los problemas que se presenten. No vale negarse a usar el martillo, carpintero.

Una vez instalados en el poder las ideologías sirven, sin embargo, para mantenerse en el mismo, descalificar a los oponentes, acogerse a explicaciones facilistas, y ocultar soluciones obvias, pero inconvenientes a los intereses del que ahora sustenta el poder. Cuando existe la vocación de tiranía el proximo paso es controlar cuidadosamente que los ciudadanos se desarrollen en un ambiente ideológicamente “limpio” (estéril): se agrede a los que expresan ideas contrarias o incluso a los que expresan dudas, se prohiben libros y obras de teatro, se ilegaliza periódicos, se elimina la posibilidad de tener partidos de oposición, …

La lógica del poder no necesita ser justificada. Quien lo necesita no se detiene a pensar en otra cosa que no sea cómo obtenerlo, cómo mantenerlo, como aumentarlo, cómo drenar a otros del mismo, cómo evitar compartir. No se cuestiona el por qué, sino el cómo, y cualquier cosa vale.

A dónde vamos?

A un mundo en que se manipula para usar a los ciudadanos como armas a tu favor. A un mundo donde hay especialistas que estudian cuidadosamente cómo influír en la opinion de otros: políticos, anunciantes, clérigos, editorialistas, autores, etcétera. Donde el libre intercambio de ideas se teme, y se evita. Donde aquello que no se puede rebatir, como los genocidios en Africa, y el sufrimiento de los Palestinos, se ahoran en un océano de trivialidades y “diversión”.

Es mucho más fácil recurrir a la dictadura, que hacerle frente a la globalización, el calentamiento del planeta, el colapso del sistema económico basado en el consumo desenfrenado, la creciente paralización que supone el capitalismo a ultranza, la inmoralidad de permanecer impasible ante el conocimiento que hay otros que sufren.

No es casual que los EEUU estén sonando cada vez más en contra de todo lo que signifique límites a su poder y al control que ejercen sobre el resto del mundo.

Qué se puede hacer?

Conocer los mecanismos de manipulación. Entender cómo funciona el mundo. Darnos cuenta que muchos de nosotros casi nunca tenemos tiempo o dedicación para estudiar los asuntos más allá del slogan que nos vende un político. Negarnos a ser utilizados por estos manipuladores. Mostrar al mundo lo que quieren, y cómo lo hacen.


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